Hay muchos tipos, característica y precios de chocolate, y también aquí, como con otros muchos productos, no es fácil decidirse para elegir el chocolate adecuado.
Los ingredientes
Empecemos por valorar el aspecto más importante: los ingredientes. El chocolate perfecto no tiene que tener leche, manteca u otros derivados de animales, ya que su crianza conlleva deforestación, efecto invernadero, consumo de agua y de energía (recordemos que un animal criado para producir carne u otros productos es siempre una máquina con pérdidas: con lo que se da de comer y beber a una vaca, por ejemplo, decenas de personas podrían vivir) y, en algunas ocasiones, además, estos animales llevan una vida muy cruel antes de la matanza, sobre todo, en los criaderos intensivos. Por lo tanto, desconfiemos del chocolate con leche o similares, y demos preferencia al chocolate fundente y, una vez que nos acostumbremos al sabor, ya no notaremos la diferencia. Volviendo a los ingredientes, también tenemos que intentar evitar los productos químicos y no naturales, y la mejor forma para asegurarnos de que no los tenga, es buscar chocolates con certificado biológico (aunque hay excepciones, incluso en el biológico, por ejemplo en lo que se refiere a los aromas naturales, que pueden no ser del todo naturales, aunque eso es mejor que nada).
El envasado
Una vez que hayamos encontrado los productos que nos satisfagan en lo que a ingrediente se refiere, podemos filtrar aun más la búsqueda teniendo en cuenta otro aspecto muy importante: el embalaje. De hecho, todos nos esforzamos dentro de nuestras posibilidades, en diferenciar la mayor parte de los residuos, pero no se puede hacer mucho cuando tenemos materiales mezclados, como pueden ser plástico y aluminio, o aluminio y carta; en este caso, el embalaje termina siempre en el cubo de no diferenciados. Así que, como primera regla, tenemos que intentar reducir el envasado (evitando, por ejemplo, los dobles envasados, algo muy usado ya que el producto resulta más atractivo y, por lo tanto, más fácil de vender al consumidor medio) y si es posible, daremos preferencia a quien subdivida los distintos materiales de embalaje, para que el plástico se pueda tirar en el contenedor de plástico, el papel en el de papel. etc.
Eco solidario y a km cero
Otro aspecto que podemos valorar a la hora de comprar, es que el producto sea eco solidario, es decir, que contribuya a crear trabajo en los países en vías de desarrollo. Algunas veces, este aspecto es contradictorio con el producto a kilómetro cero, que, por naturaleza, tiene que ser el producto que esté más cerca de casa, en este caso, somos nosotros mismos quienes tenemos que elegir a qué aspecto damos prioridad.
El precio
Finalmente, el precio, no es cierto que el precio más bajo es siempre el más adecuado. Además, ¿El preció más bajo, para quién? Quizás ahorremos en el momento de comprar, pero después gastemos más dinero en medicamentos ya que el producto está lleno de antibióticos u otros productos químicos, o porque más tarde tengamos que gastarlo en aire acondicionado para enfriar en verano nuestras casas, que son como un horno, debido al efecto invernadero.
Conclusiones
En mi experiencia crítica en la compra de chocolate, hasta ahora me he encontrado sólo con dos productos que satisfagan en casi todos los criterios arriba indicados, uno comprado en unos grandes almacenes y el otro en una tienda especializada en la venta de productos naturales. La primera se llama Mascao fundente extra 70% con azúcar moreno integral de Filipinas y cacao de América Latina, de agricultura biológica (más información en www.altromercato.it); la otra se llama Alce Nero chocolate extra fundente con azúcar moreno biológico Costa Rica cacao 71% (más información en www.alcenero.it). Subrayo que el chocolate Alce Nero, además de costar bastante más, contiene aromas naturales biológicos de vainilla, mientras que Mascao no contiene ningún aroma y, por lo tanto, es más sano y natural.